SÃO PAULO, Brasil.– El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, ganó la segunda vuelta de las elecciones presidenciales celebradas este domingo, al obtener el 51.79 % de los votos válidos frente al 48.21 % del senador Flávio Bolsonaro, en una remontada histórica tras quedar en segundo lugar durante la primera ronda.
De acuerdo con los resultados oficiales del Tribunal Superior Electoral (TSE), Lula recibió 64,256,232 votos, mientras que Bolsonaro obtuvo 59,826,041, una diferencia de aproximadamente 4.4 millones de sufragios.
La victoria convierte a Lula en el primer candidato presidencial de Brasil, desde el retorno a la democracia tras la dictadura militar (1964-1985), que logra imponerse en la segunda vuelta después de haber quedado en segundo lugar en la primera.
El mandatario asumirá su cuarto mandato presidencial el próximo 5 de enero de 2027, lo que representa una nueva etapa en su extensa trayectoria política.
En la primera ronda electoral, celebrada el 4 de octubre, Flávio Bolsonaro encabezó los resultados con el 47.03 % de los votos válidos, frente al 45.16 % alcanzado por Lula. La diferencia inicial fue de aproximadamente 2.2 millones de sufragios.
Sin embargo, el presidente consiguió revertir el resultado en la segunda vuelta, en medio de una campaña marcada por la movilización de simpatizantes, las actividades en las calles y una intensa presencia en las redes sociales.
La participación electoral también aumentó en la recta final de la contienda. Según el TSE, más de 128 millones de electores acudieron a votar, mientras que la abstención se situó en torno al 19.2 %, por debajo del 21.08 % registrado en la primera ronda.
Tras reconocer que el inicio de su campaña había sido desorganizado, Lula modificó su estrategia para fortalecer la movilización de sus seguidores y reducir la abstención.
El mandatario intensificó sus actividades públicas y su presencia en plataformas digitales, mientras su campaña defendía la continuidad de los programas sociales, la protección de la democracia y la soberanía nacional.
Durante el proceso electoral también se debatieron asuntos relacionados con el costo de la vida, la seguridad ciudadana, la corrupción y el rumbo económico del país.
Lula lanzó críticas a las propuestas de su adversario y advirtió sobre las posibles consecuencias de un cambio de orientación política. Asimismo, cuestionó los vínculos de Bolsonaro con el presidente estadounidense, Donald Trump, en medio de las tensiones entre Washington y Brasilia.
Tras conocerse los resultados, Lula defendió la soberanía brasileña y afirmó que el país no acepta ser considerado el patio trasero de ninguna nación.
Flávio Bolsonaro no reconoció su derrota y anunció que solicitará la anulación de las elecciones. Su reclamo se produce después de que una decisión judicial extendiera durante dos horas el horario de votación, a raíz de problemas de transporte que afectaron el desplazamiento de electores en varias ciudades.
La medida generó controversia entre las autoridades electorales. El presidente del Tribunal Superior Electoral, Kassio Nunes Marques, señaló que la extensión provocó dificultades técnicas, operativas y de seguridad durante el cierre de la jornada.
Según explicó, la decisión obligó a reorganizar los procedimientos de recepción y procesamiento de los boletines de las urnas electrónicas, lo que produjo una acumulación extraordinaria de archivos pendientes de procesamiento.
Nunes Marques, sin embargo, felicitó a Lula por su victoria y destacó el trabajo de los equipos técnicos que participaron en el proceso electoral.
Por su parte, el presidente del Supremo Tribunal Federal, Edson Fachin, llamó a respetar la voluntad expresada por los ciudadanos en las urnas y exhortó a las fuerzas políticas a contribuir a la estabilidad institucional.
La victoria de Lula representa un nuevo capítulo en la política brasileña, marcada por una fuerte polarización entre sectores progresistas y conservadores.
Aunque el mandatario logró revertir la ventaja de Bolsonaro en la primera vuelta, deberá gobernar en un escenario legislativo con una presencia importante de fuerzas de derecha, lo que podría condicionar las negociaciones para impulsar sus iniciativas.
El resultado también tiene repercusiones en el contexto político latinoamericano, donde distintos países han experimentado cambios en la orientación de sus gobiernos y mantienen debates sobre políticas económicas, seguridad, protección social y relaciones internacionales.
Con su triunfo, Lula continuará al frente de la mayor economía de América Latina durante un nuevo período presidencial, mientras Brasil enfrenta el desafío de reducir las divisiones políticas y atender las principales demandas sociales y económicas de su población.
